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Contrición y perdón

 

  • Redacción NoticiasFuerteventura
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    Juan Ramón Lazcano, concejal expedientado por Ciudadanos por votar la elección como alcaldesa chicharrera de Patricia Hernández, contra las instrucciones de su partido, fue ayer readmitido en las mermadas filas naranjas, tras reconocer que había desobedecido las instrucciones y pedir disculpas. Lazcano y la concejala Zambudio se encontraban en 'tierra de nadie', tras ser expulsados y después readmitidos 'por obligación', como resultado de las medidas cautelares acordadas por los tribunales. Esas medidas, que debían revisarse en un juicio a celebrarse en marzo, probablemente serían revocadas, colocando a Lazcano y Zambudio en la tesitura de abrir nuevos procedimientos judiciales o renunciar a algunas de las canonjías.

     

    Lazcano, más discreto que la Zambudio en su desobediencia, no se jactó de haberla ejecutado y no atacó a su partido. Esa es la explicación de la actual gestora nacional al ofrecimiento de regularizar su situación sin someterse a ninguna humillación pública. Hoy queda ya como 'ciudadano' reconocido en sus derechos y obligaciones, mientras el partido mantiene la presión sobre la concejala díscola, que parece menos decidida a avenirse.

     

    Hay quien se ha puesto nervioso creyendo que detrás de la reincorporación de Lazcano hay una operación para montar una censura contra la actual alcaldesa, matemáticamente posible solo contando con el voto de Lazcano.

     

    Nunca debe decirse nunca, y menos en política, pero mi impresión es que este acuerdo entre la gestora nacional y Lazcano no anuncia peligro alguno para la continuidad de la alcaldesa socialista, sino un cambio de criterio de los jefes de Lazcano, que han optado por premiar a los desobedientes con el perdón. ¿Por qué? No se trata de generosidad, ni parece una estrategia dirigida a unificar un partido muy dividido y enfrentado. Lo que ha ocurrido es que quienes decidieron secreta y conspirativamente mover ficha desde la organización tinerfeña del partido para empujar a Zambudio y Lazcano a saltarse las instrucciones recibidas -Juan Amigó, avalado cuando no empujado por Melisa Rodríguez- han logrado mantener e incluso mejorar su posición en el nuevo partido de Inés Arrimadas. Amigó fue recibido cordialmente en el consejo político celebrado el pasado sábado en ausencia de los 'pomelos' de corazón rojo, purgados del partido. En cuanto a Melisa, que lleva meses trabajándose a conciencia a la futura y quizá breve lideresa, doña Inés, le tienen ya reservada la secretaria de organización nacional.

      

    Es normal que con el nuevo ascenso de Melisa, la mayoría de los represaliados por haber participado en su exitosa operación de desalojo de Coalición del poder, regresen discretamente. Y no para cambiar las cosas, sino para mantenerlas como están.

     

    Personalmente no me extrañaría que hasta la concejala Zambudio acabe en el redil de Melisa. Aunque ella no es una ovejita, sino más bien una mujer dura: no creo que esté dispuesta a pagar el precio que se le pide, que es hacer acto de contrición. Ni mucho menos creo que esté dispuesta a hacer propósito de enmienda. Patricia Hernández puede seguir tranquila.