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Alarmas “apocalípticas” innecesarias

 

  • Redacción NoticiasFuerteventura
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    Que la humanidad convive con miles de virus no es nada desconocido. También que en la época actual globalizada se desplazan con más facilidad por vía aérea, marítima y terrestre, no tiene nada de sorpresa y a esa realidad se enfrentan los miles de humanos que todos los días viajan a distintas partes del mundo. Un médico lanzaroteño me escribe que las autoridades sanitarias españolas y, sobre todo, canarias, al principio, gestionaron mal el caso del Coronavirus chino, detectado en la isla de La Gomera, si bien más tarde hicieron lo correcto, informando del vuelo, barco y horario del ciudadano alemán desplazado desde Berlín y que dio positivo en el Hospital gomero, mientras las supuestas 15 personas, que pueden ser más, que mantuvo contacto, entre ellos, cinco de sus compañeros, permanecen asintomáticos. Cuento esto porque las Islas Canarias estuvo en el epicentro de las noticias de los medios de comunicación nacionales, con titulares, algunos escalofriantes, que, en el fondo, dañaban la imagen turística de las islas, solo por un contagiado, procedente de Alemania. Posiblemente, algunos virus malignos de la gripe tienen más repercusión que el desconocido virus detectado en la ciudad china de Wuhan. Yo, como periodista, acostumbrado a como se “cocina” la información, sobre todo cuando se trata de “carnaza” nueva, para captar mayor audiencia por parte de la mayoría de los mass media, aunque también existen otros intereses de tipo económico que fabrican algunos lobbys farmacéuticos. El ejemplo más clarificador es la venta de millones de mascarillas, cuando no hay ningún aviso sanitario para su uso. Así como saturación en los centros sanitarios, ante cualquier síntoma que, generalmente, son leves o de importancia moderada.

     

    Sea como fuere, ya estamos acostumbrados, de noticias apocalípticas, sobre todo en el ámbito de la salud que, de vez en cuando, aparecen y que crean una escaldada de pánico en la población humana innecesaria.

     

    Tuve la oportunidad de conocer en Arrecife, al investigador científico norteamericano, Robert Wilner que conocía a una catalana residente en Lanzarote. Fue en la época de la aparición del SIDA. El doctor Wilner es autor del libro “Deadly Deception”, editado en el Reino Unido y en el mismo afirma que “el SIDA es el mayor engaño del siglo XX”. Afirmó rotundamente, como otros científicos de la época, que el fármaco AZT, desechado en su día para otras enfermedades, al considerarse altamente tóxico, que el consumo de dicho fármaco era un factor directo de fallecimientos atribuidas al SIDA. Pero la multinacional obtuvo millonarios beneficios en los primeros años, a pesar del revuelo suscitado en autoridades científicas, porque según estudios realizados, se estaba comprobando además que era ineficaz y peligroso para el sospechoso virus HIV del Sida, cuya procedencia nunca se ha aclarado. Solo decir que el investigador Dr. Wilner falleció años más tarde en extrañas circunstancias no esclarecidas, aunque oficialmente se dijo que fue a causa de un ataque al corazón. Cuento esta historia porque como ya dije al principio, las autoridades sanitarias deben de ser muy cautelosos cuando se habla de epidemia, pandemia y otras cuestiones relacionadas con la salud. Quiero decir que no se deben de influir ante la inmensa avalancha de informaciones y noticias, múltiples de ellas alarmistas y escasamente constatadas. Ya ocurrió con el ébola, gripe porcina y otras enfermedades.

      

    Según diversos especialistas españoles en enfermedades infecciosas, aclaran que “Un simple resfriado puede estar provocado por un Coronavirus” del que, en estos momentos, se sabe muy poco ni el origen exacto. También es cierto que hace apenas un mes ni siquiera se sabía de su existencia. La información que se dispone es que los fallecidos por el desconocido virus se trata de personas de edad avanzada y con graves problemas de salud, en distintas patologías.

     

    Que se tomen medidas sanitarias adecuadas, me parece lógico y que se informe a la gente, sin alarmismos, para evitar cundir el pánico y evitar, valga la redundancia, perjudicar a muchos sectores económicos, como el turismo y el propio comercio.

      

    Como ha sucedido con otras supuestas epidemias, solo es de esperar que a corto plazo ya no se hable del “inquietante” Coronavirus, al menos para que los gomeros puedan dormir tranquilos. Con una buena alimentación que refuerce el sistema inmunológico e inhalar vapor de agua caliente o de la misma plancha de ropa, es un buen remedio, como hacía nuestras abuelas para los síntomas de gripe o constipados.